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lunes, 17 de agosto de 2015

Fiesta de despedida.





‘Hay quienes lloran con fuerza y quienes solo lo hacen cuando se quedan sin ella’.
Escandar Algeet.



La felicidad puede ser maravillosamente triste;
te lo juro con estos ojos de rabia,
de niña caprichosa que no tiene todo lo que quiere pero quiere todo lo que tiene,
con estos ojos de cielo sin mar.

Devuélveme todo lo que te he dicho,
vuelve a buscar todo lo que te has dejado;
empieza por el principio, como quien sabe que va a llegar el final.

La nada lo destruye todo y a mí solo me queda aprender a volar por mis propios miedos.

La nostalgia del pasado y la añoranza del presente que no hace otra cosa que jodernos el futuro.


Y así pasan los días, rápido;
como cuando sube la marea y entierra la nostalgia.

Y tú destruyes,
sonríes
y sigues.

He encontrado alguna razón cogiendo aire, escarbando entre pecho y espalda;
como cuando baja la marea y destapa los motivos.

Crecer es dar un paso hacia delante y dos hacia atrás,
no aprender nunca a acertar a la primera,
plantar flores constantemente donde sabes que nunca crecerá hierba
y dar las gracias por los golpes y la sinceridad.

Llevo un lazo como soga,
me aterroriza el olvido,
y juego a ser una niña
aunque nunca he dejado de serlo.

Yo siempre intentaba hacerlo bien;
tú no hacerlo tan mal.

Nunca he sabido decir adiós,
las despedidas siempre me hacen llorar y siempre acabo los días como se merecen: desahogada por dentro.


Me rindo:

voy a respirar lo justo y necesario para sobrevivir a tu silencio.
Voy a quedarme muy quieta para dejar de tropezar con tu nombre,

voy a olvidarte con todas mis fuerzas.